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CONTACTS

INTRODUCCIÓN

El Obispo es el pastor y guardián del grey de Dios. Su ministerio deriva no sólo de la legislación humana de la institución eclesiástica, sino también de una vocación sobrenatural. Los Obispos son los sucesores de los Apóstoles, y en su misión debe realizarse la misión de Cristo para la santificación y salvación de las almas. De ello se derivan las obligaciones más graves también en una situación en la que hay que afrontar el hecho de la existencia de la herejía.

Hoy, muchos católicos están cada vez más convencidos de que la herejía se está infiltrando en el seno de la Iglesia. Algunos fieles creen que ya existe un cisma de facto, aunque no esté sancionado de iure. Al fin y al cabo, en muchas partes de la Iglesia se predica una doctrina que puede ser entendida o, al menos, interpretada de manera que se aleja del depósito de la Fe. Esto crea una situación excepcional.

Algunos Obispos abogan por cambios profundos en la doctrina y la moral de la Iglesia. Estos mismos Obispos forman una parte importante del Colegio episcopal, gozando a menudo del apoyo tácito del Obispo de Roma o, al menos, de una falta de reacción que corrija sus acciones. Por esta razón, un Obispo preocupado por el depósito de la fe se encuentra en una posición extremadamente difícil.

Al fin y al cabo, en una situación en la que la fe está amenazada, es él el primer guardián de la fe, de la que es responsable ante Aquel que le llamó. Sin embargo, un Obispo puede temer legítimamente que, al pronunciarse abiertamente contra estas inclinaciones reformistas, estaría actuando contra la colegialidad, lo que podría significar caer en el cisma. Tal temor es legítimo en sí mismo; su ausencia podría indicar una falta de prudencia por parte del pastor o una incomprensión de su propia potestad, que le fue otorgada por Cristo en la Iglesia, por medio de la Iglesia y para el bien de la Iglesia. Esta potestad pierde su legitimidad en caso de oposición a la Iglesia.

¿Qué debe hacer entonces un Obispo cuando se produce una herejía, no sólo en su Iglesia particular, sino también en el contexto eclesial más amplio?

En una situación tan difícil, existe la tentación de trasladar por completo la preocupación del Obispo a custodiar el depósito sólo en su propia diócesis, dejando los problemas doctrinales más allá de su diócesis a una instancia superior, el Papa.

Sin embargo, si un Obispo se limita a preocuparse sólo de su propia diócesis, descuidará, en primer lugar, por este mismo hecho, la preocupación por custodiar el depósito de la Iglesia universal a la que está obligado.

Además, al aceptar los cambios doctrinales o morales sancionados en otras Iglesias particulares, en realidad está aceptando sancionar el error en la Iglesia universal. Esto, a su vez, afecta también a su diócesis, que es parte y manifestación de esta Iglesia universal. (Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como Comunión «Communionis notio», No. 7).

Las soluciones jurídicas, canónicas y doctrinales contenidas en la voz del Magisterio sobre el ministerio del Obispo no proporcionan prescripciones claras sobre cómo proceder en tiempos de crisis (cf. „Suplemento”). La historia de la Iglesia, por su parte, nos enseña que, a pesar de la asistencia y protección del Espíritu Santo de que goza la Iglesia, y a pesar de la seguridad de que sobrevivirá, conservando intacto el depósito de la fe hasta que el Salvador vuelva de nuevo, los Obispos individuales pueden caer en el error (incluso en la mayoría – como sucedió en la crisis arriana). En algunas declaraciones, excluyendo las hechas ex cathedra, incluso el propio sucesor de San Pedro, o sea el Papa, cuya tarea particular es custodiar el depósito y fortalecer a los hermanos en la fe, puede caer en el error. Este fue el caso, por ejemplo, del Papa Honorio I, que fue condenado póstumamente en el Tercer Concilio de Constantinopla por haber apoyado la herejía del monotelismo (Concilio de Constantinopla III, Lectura de la fe, No. 8).

Esta situación plantea una serie de preguntas. Las respuestas a ellas pueden esbozar una posible forma de reaccionar ante la crisis.

En primer lugar, es necesario reflexionar sobre qué es la Iglesia, es decir, cuál es el misterio de la Iglesia. Esto debe hacerse en el contexto de la relación entre la Iglesia y el Magisterio. Pues esta relación no parece tan clara como se entiende coloquialmente. La voz del Magisterio se considera con razón la voz de la Iglesia, pero no existe una identidad absoluta entre el Magisterio y la Iglesia.

A continuación, es necesario considerar el papel y la competencia del Magisterio de la Iglesia.

Por último, hay que preguntarse por la posible reacción e intervención de los Obispos preocupados por la Iglesia, para que no abandonen la tarea de custodiar al pueblo de Dios en su propia diócesis y de cuidar el depósito de toda la Iglesia, sin descuidar, al mismo tiempo, la colegialidad que sanciona la potestad del Obispo. Será importante exponer aquí algunos criterios que deben servir de pauta para una respuesta eclesial adecuada del pastor a las amenazas en la Iglesia.

Las principales conclusiones de nuestro análisis son las siguientes:

– el Obispo diocesano debe proteger la unidad de toda la Iglesia;

– cuando se produce una situación en la que se proclama un error en una Iglesia particular que no es la suya, el Obispo está obligado a reaccionar;

– el silencio sobre la existencia de una herejía en una parte de la Iglesia universal equivale a consentir la perpetuación de ese error en su propia diócesis;

– intervenir en caso de violación de la integridad del depósito de la fe, tanto en su propia diócesis como en la Iglesia universal, es una obligación que incumbe al Obispo en virtud de su misión de Cristo mismo;

– el catálogo de situaciones que requieren intervención es muy amplio, y la respuesta prioritaria se da a la proclamación de tesis que están en flagrante contradicción con el depósito de la fe, o de tesis confusas y ambiguas.

1. EL MISTERIO DE LA IGLESIA

2. EL PAPEL Y LAS COMPETENCIAS DEL MAGISTERIO DE LA IGLESIA

3. SITUACIONES QUE REQUIEREN INTERVENCIÓN

RESUMEN

SUPLEMENTO

Author

proderecho

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