El Salvador alcanzó dicha meta términos de cantidad de asesinatos y ocupa «el segundo lugar después de Canadá en todo el hemisferio occidental», según el conteo que elabora el portal Latinometrics
La política de seguridad del presidente de El Salvador, Nayib Bukele, marca la pauta para el resto del continente luego de que este aplicara una serie de medidas, las cuales terminó de coronar con la megacárcel bautizada como “Centro de Confinamiento del Terrorismo”. Desde ese momento, otros mandatarios miran atentos los resultados de poner coto a las pandillas, así como a sus actividades delictivas como el narcotráfico y los asesinatos.
Luego de la inauguración de la cárcel “más grande de toda América” y de la aplicación del Plan Control Territorial, los resultados del “efecto Bukele” son evidentes. De pasar a ser el país más violento del mundo con 105 homicidios por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con cifras oficiales de 2015, la realidad de la nación centroamericana hoy es diametralmente opuesta

