Una sola razón tienen los hombres para no obedecer, y es cuando se les pide algo que repugne abiertamente al derecho natural o divino; pues todas aquellas cosas en que se viola la ley natural o la voluntad de Dios son una iniquidad, tanto el mandarlas como el hacerlas, en cumplimiento de lo mandado…a ejemplo de los Apóstoles (se debe) responder animosamente: «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5,29)
S.S. León XIII, Enciclica Diucurnum

